Aún quedan días de calor, pero Septiembre se va colando por la ventana y ya empiezo a pensar en esos platos calentitos de los que he estado huyendo todo el verano. A pesar de que Amorcito pensara que hacer una olla descomunal de lentejas en agosto era una buena idea.
Esta receta es una variación de la coliflor al curry de
Sarah Brown que yo, poco amiga de la coliflor, he variado un poquitín en función de mis preferencias y de los sospechosos habituales de nuestra despensa y he transformado en brócoli especiado. A mí me gusta el brócoli (¡quién me lo iba a decir hace unos años!), pero creo que por su mezcla de sabores puede ser un plato apropiado para aquellos que lo miren con recelo, y eso es estupendo porque el brócoli es el recopetín: los demás vegetales lo envidian por sus propiedades nutritivas y antioxidantes, su alto contenido en vitamina C, su bajo aporte calórico y su fama de desintoxicar el cuerpo en general y ayudar a prevenir enfermerdades, ¡menudo partidazo es!
Ahí va esta receta, una de mis preferidas:
Ingredientes:
-un cogollo de brócoli
-dos cucharadas de aceite de girasol
-una cebolla grande picada
-dos dientes de ajo machacados
-una cucharadita y media de comino
-media cucharadita de pimentón
-algo menos de media cucharadita de canela molida (yo soy muy de echarle canela a la salsa de tomate)
-cuatro tomates
-sal
Separamos el brócoli en cogollos grandotes y troceamos el tallo central.
Lo sofreímos en una sartén hasta que esté dorado, retiramos los trozos y los reservamos (el tallo picadito lo dejo en la sartén para que se cocine un poco más).
En la misma sartén sofreímos las cebolla y el ajo a fuego lento hasta que empiecen a dorarse. Añadimos el comino y lo freímos un minuto aproximadamente; luego añadimos el pimentón y lo dejamos otro minuto.
Volcamos la mezcla en una cazuela grande, añadimos los tomates troceados, la canela, sazonamos al gusto y removemos un poco los ingredientes para que se mezclen.
Añadimos el brócoli, lo mezclamos todo bien y lo cocinamos un ratito a fuego lento hasta que nos sea posible partir el brócoli con una cuchara de madera. Es importante que no quede cocido ni muy blando porque perdería un gran porcentaje de sus propiedades, ¡no queremos que le pase eso al probre brócoli! Con un puntito crujiente está la mar de bueno.
Servimos calentito y nos ponemos las botas.
Hala, ya tenéis otra idea para cocinar mañana, ¡y sano sanísimo! ¡Buenas noches!