viernes, 19 de septiembre de 2014

Miniamigos

Ya había compartido alguna foto de ellos por aquí, pero ahora puedo enseñároslos con más detalle: los nuevos miniamigos vienen llenos de bordaditos y con una cinta trasera más cómoda de manejar para las manitas pequeñas.

 




Me siento cómoda dibujando con hilos, más que con lápices. El bordado fue mi primer acercamiento a la aguja, cuando mi madre me hacía dibujos para que yo los repasara en el bastidor de mi abuela; eran bastante sencillos pero llevaban su rato, y como yo era una niña muuuy tranquila me entretenía un montón. A ver si busco esos retalitos y hago algo bonito con ellos.







Ardilla ha sido muy rápida y ya se está preparando para volar hacia Canadá y reunirse con otras criaturas supercursi que ya viven allí, ¡eso me pone muy contenta! Que confíen en ti una vez es genial, pero que repitan y tripitan ya es el recopetín.





Si queréis saber más de ellos, ya están brincando aquí.


Muchas gracias por vuestras palabras para Piña y Cereza, me he divertido mucho cosiéndolas y me alegra que os gusten. Pronto os enseñaré más miniamigos bordados, algunos especiales para Halloween (ya tardaba en sacar el tema, que en dos semanas empiezo a decorar la casa así vaya en chanclas y tirantes) y otras ideas a las que ando dando vueltas, ¡buenas noches y que tengáis un fantástico último findesemana de Verano!









lunes, 15 de septiembre de 2014

Piña y Cereza

Últimamente se me han ido acumulando las criaturas supercursi a la espera de un detalle que rematar, un cordón o unas fotos que siempre se me pasaba hacer porque el Sol entra en el taller y se va corriendo, así que os las iré presentando poco a poco. Hoy lunes, para empezar la semana con vitaminas, damos la bienvenida a...¡Piña y Cereza!













Como veis, les he hecho unas botitas de fieltro muy calentitas, que ahora que se acercan los meses fríos les van a venir muy bien porque ellas son de temperaturas más cálidas. Si queréis conocerlas mejor, solo tenéis que asomaros por esta ventanita.

¡Buenas noches y feliz comienzo de semana!


lunes, 25 de agosto de 2014

Verano, y lo que queda

Mi verano ha estado siendo un poco raro, lento, corto, antiverano a ratos. Es una estación en la que se suelen poner demasiadas expectativas, y a veces sucede como con las nubes, que las ves ahí arriba y parecen mullidas y abrazables, pero cuando bajan y te ves en medio de ellas extiendes los brazos y no hay nada. Estás en la nube, pero no puedes tocar la nube.

Aun así, echo un vistazo a estas semanas atrás y encuentro muchos momentos sueltos que son los que probablemente recordaré del verano dosmilcatorce, más que las tardes muerta de asco deseando estar en éste o aquel lugar haciendo ésta o aquella cosa. Es típico y tópico eso de los pequeños momentos, los pequeños detalles, pero es así. Monet se liaba a hacer puntos de colores que solo a partir de cierta distancia se transforman en un paisaje, y nosotros a veces somos muy de pegar las narices al cuadro y decir "¡pero si aquí no hay más que puntos!".


 

 

 


 


 

1. Pantano de El Chorro 2. Amorcito 3. El día que eché a andar y llegué al quinto pino y me comí un helado 4. En mi familia los platos se preparan bonitos 5. Horquillas para un flequillo creciente 6. Mini cómic que le hice a Jesús para su cumpleaños 7. Merienda sorpresa


De paisajes, por cierto, no me puedo quejar. Por fin pudimos hacer una escapadita y pasar unos días recorriendo la Sierra de Tejeda, Almijara y Alhama, el Valle de Lecrín y algún pueblo de la Alpujarra. Estuvimos en un camping de los de toda la vida, donde los niños se hacen amigos y saltan de la bici como si les quemara para comprarse un helado en el bar. Nos dormíamos escuchando al búho (y a las niñas cantando canciones de Malú a grito pelao) y nos despertaban las urracas. Íbamos a bañarnos al embalse mientras la gente aun desayunaba y aprovechábamos lo mejor del lugar. Nos adentramos en los Tajos de Alhama. Bebimos agua medicinal en Dúrcal. Compramos magdalenas gigantes en Lanjarón y tuvimos que volver a por más. Manoseamos los mapas, escuchamos a los Beach Boys mientras atravesábamos campos áridos e hicimos un máster en comidas de lata aptas para vegetarianos.









1. Embalse de los Bermejales 2, 3 y 4. Mirador en el Valle de Lecrín 4. Moras recién cogidas para desayunar en Órgiva 5. Ardilla en la Pantaneta de Alhama 6. Chocolate fondant en Lanjarón

Casi siempre ando haciendo fotos de detalles y me olvido de salir en ellas (y en cierto modo lo evito porque poso fatal), pero a ver quién es la guapa que le dice que no a la combinación puerta azul + cestos + tarros de miel + macetas de esta tiendecita de Lanjarón.





Y lo que queda de verano.


















jueves, 7 de agosto de 2014

En lontananza

Se acercan al galope nuevos miniamigos con muchos bordaditos y otros amigos grandotes; tengo la mesa del taller hecha un Sleepy Hollow, ¡toda llena de cabezas!


 






 Esta semana las criaturas supercursi y yo aparecimos respondiendo a unas preguntas muy divertidas (bueno, yo respondí y las criaturas posaron) en el blog de La Princesita, que ya quisiera la realeza contar con un miembro tan polifacético en su corte porque ella lo mismo te dibuja que te organiza un evento o te tatúa, entre muchas otras cosas; y todo eso sin que se le despeinen los rizos. Podéis leerla aquí.




¡Buenas noches y feliz findesemana!



martes, 15 de julio de 2014

Veraniega

No estaba muerta ni de parranda. Dispersa, eso sí. Cuando me atasco en algo prefiero ir aceptando las ideas como vienen, así que he estado haciendo de todo un poco: dibujando, haciendo collages, aprendiendo a hacer mi primer telar, trasteando con lo que encontraba por el taller, probando unas cosas, intentando mejorar otras. Hasta he vuelto a escribir un poco. Escribir siempre me sienta bien; debería hacerlo más a menudo, pero me puede el miedo tonto a que existan pruebas de mis majaderías y alguien las encuentre y diga "¡ha, ha, tienes sentimientos!"


 








Por lo demás, estoy en modo veraniego absoluto. De mi idea de verano, claro, que me temo que se asemeja más a la de una adolescente en sus vacaciones del instituto que a la de una moza hecha y derecha como yo, probablemente influenciada por leer artículo tras artículo de Rookie. Maldigo todo lo maldecible por no haber tenido acceso a algo así cuando tenía quince años y muy poca idea de nada.

Así poseída por este espíritu estival y juvenil, me he hecho un collar de sirena. Hace años me regalaron un enorme maletín de abalorios para niños, y un día en que estaba un poco hasta las narices por una cosa que no me salía, hice un parón en la costura y por fin le saqué verdadero partido a mi arsenal plástico.






Y dicho esto, me voy a ocuparme de asuntos tan serios como decidir si le pongo rabo o no a un gato, ¡feliz tarde de martes!