martes, 15 de julio de 2014

Veraniega

No estaba muerta ni de parranda. Dispersa, eso sí. Cuando me atasco en algo prefiero ir aceptando las ideas como vienen, así que he estado haciendo de todo un poco: dibujando, haciendo collages, aprendiendo a hacer mi primer telar, trasteando con lo que encontraba por el taller, probando unas cosas, intentando mejorar otras. Hasta he vuelto a escribir un poco. Escribir siempre me sienta bien; debería hacerlo más a menudo, pero me puede el miedo tonto a que existan pruebas de mis majaderías y alguien las encuentre y diga "¡ha, ha, tienes sentimientos!"


 








Por lo demás, estoy en modo veraniego absoluto. De mi idea de verano, claro, que me temo que se asemeja más a la de una adolescente en sus vacaciones del instituto que a la de una moza hecha y derecha como yo, probablemente influenciada por leer artículo tras artículo de Rookie. Maldigo todo lo maldecible por no haber tenido acceso a algo así cuando tenía quince años y muy poca idea de nada.

Así poseída por este espíritu estival y juvenil, me he hecho un collar de sirena. Hace años me regalaron un enorme maletín de abalorios para niños, y un día en que estaba un poco hasta las narices por una cosa que no me salía, hice un parón en la costura y por fin le saqué verdadero partido a mi arsenal plástico.






Y dicho esto, me voy a ocuparme de asuntos tan serios como decidir si le pongo rabo o no a un gato, ¡feliz tarde de martes!






martes, 24 de junio de 2014

Tejiendo en la playa

El pasado domingo nos reunimos en Málaga para sumarnos a la celebración del Día Internacional de Tejer en Público. Pasamos una tarde estupenda y -contra todo pronóstico- muy fresquita en la playa, dándole con entusiasmo a las agujas para completar los dos proyectos que nos habíamos propuesto, ¿queréis verlo?










 


 


Queríamos formar parte de este movimiento que se celebra en todo el mundo pero adaptándolo a lo local, así que nos decidimos por hacer unos espetos de sardinas, una red de pescar llena de criaturas de agua salada* y un sombrero de verdiales, que a mí me parece el colmo del craft con tanta flor y tanta cinta. A pesar de que la participación fue menor de la esperada, sobre todo teniendo en cuenta que en Málaga hay bastante actividad en lo que se refiere a lo hecho a mano, no solo cumplimos con los objetivos sino que empezaron  a gestarse nuevas ideas para el futuro porque, oye, no podemos parar de crear







Esta última se la he robado a Ángela, ¡yo también quería salir! ;)


Todas las piezas estarán expuestas durante los próximos días en El Surtidor de Ideas; si estáis en Málaga no dudéis en pasar por esta tienda tan bonita y saludad a los pescaditos.

¡Feliz comienzo de Verano!



*Ningún animal marino ha sido dañado en el transcurso de este sarao craft




jueves, 5 de junio de 2014

Hasta en la sopa

Nunca estoy sola. Desde que empezaron a nacer en el taller a partir de bocetos y retales, siempre hay criaturas supercursi acompañándome allá donde voy: las tengo en el dormitorio, garabateadas en sobres del banco, en la estantería, en mi cabeza. Se cuelan y se vienen conmigo al aula matinal.

A veces aprovecho que es muy temprano y solo hay un par de niños para ir planeando alguna muñeca, y luego me encuentro copias por ahí, copias que ellos dicen que no les gustan porque a mí me sale mejor, y no entienden que yo soy la fan número uno de sus dibujos, los que ellos se inventan, con sus figuras desproporcionadas, sus unicornios sin orejas y sus perspectivas imposibles. 



Sirenota y Cocodrila


D. tiene tres años y prácticamente todos los días me pide que le dibuje un león. "Eli yo quiero shé un leóóón", me dice. A veces nos hemos lanzado a la aventura dibujando elefantes, jirafas, gatos y tejones, pero el león es su preferido y lo vestimos según la temperatura del día: los más recientes han colgado los gorritos y las bufandas y se han plantado bermudas y chanclas.



Dice Tita Cervera que si reunimos cinco leones más nos cede una sala del Thyssen. Abajo, a la izquierda, podéis observar al león Ramón García con su capa de Nochevieja






Hace no tanto descubrí que lo que más, más, más me gusta crear son personajes. Coser muñecos, ir viendo cómo cobran vida y deciden por ellos mismos qué expresión tendrán, imaginarles un nombre y una personalidad es algo que disfruto un montón, y aunque soy yo la que hace todo el proceso desde el principio, cuando les doy la vuelta para ponerlos del derecho es como encontrarnos por primera vez.

Por eso, este año me he animado a enviar una solicitud para participar en la décima edición de Plush You!, un evento que se celebra cada año en Seattle y que reúne muñecos de tela de todo el mundo. Y me han seleccionado, y estoy la mar de contenta preparando las criaturas que viajarán hasta allí.




Otra cosa que he descubierto que me encanta es combinar materiales, bordados, superponer capas, hacer collages textiles, dibujar con telas e hilos. Nunca deja de sorprenderme cómo de un montón de piezas cortadas por metro surge una figura, como este petirrojo coloreado con retales diminutos.





¡Buenas noches y que tengáis un gran findesemana!



lunes, 2 de junio de 2014

Una mano de pintura


No sé si recordaréis mi altar estacional, un pequeño espacio en el que durante un año quise celebrar cada cambio de estación, decorándolo según la época y reuniendo los tesoros de la Naturaleza que iba encontrando. De hecho, se me acumularon tantos tesoros que me daba pena ir cambiándolos y el altar estacional se convirtió en mesita de Naturaleza, donde puedo disfrutar de forma permanente de mis plumas, frutos, conchas, corales y demás.

La mesita, que en su día perteneció al campo de mis abuelos, era de un color marrón oscuro que no me terminaba de convencer, así que tras muchos mañanalohago me decidí a pintarla de blanco y... he aquí el resultado.




Ahora es más luminosa y los tesoros lucen mucho más




Una de las cosas que más me hacen sonreír es este juego de té que hice con los pedacitos que me sobraron de hacer botones con una rama y unos capuchones de bellota. En este enlace podéis encontrar un tutorial para hacer una tetera con sus tacitas usando bellotas, ¡y el resto del blog también es genial!


  


El sábado asistí a un taller de encuadernación en La Caja Blanca, aquí en Málaga, y me hice esta libreta que será un álbum para organizar mi creciente colección de plumas. Tenía muchas ganas de aprender a encuadernar y ya tengo unas cuantas ideas en mente, ¿qué tal un herbario?



¡Feliz comienzo de semana!

lunes, 19 de mayo de 2014

Niña del Sol, Niña de la Luna

Existen niñas del Sol y niñas de la Luna. Cada una tiene su propia forma de brillar.



Las niñas del Sol son enérgicas y risueñas, y en sus cuerpecitos tostados brillan trocitos de amanecer. Les gusta ver crecer las hortalizas en los huertos y jugar con los rayos de luz para crear arcoiris y destellos en el mar que hacen que las personas se sientan felices.




Las niñas de la Luna son tímidas y curiosas, y en sus cuerpecitos pálidos brillan multitud de pequeñas estrellas. Les gusta bailar en la noche y despistar a las violetas con su luz para que despierten y les cuenten los secretos del bosque.

 




Ambas llevan un aro en la parte de atrás para que puedas colgarlas en tu dormitorio y que te iluminen en los días más nublados y en las noches más oscuras.

 


Si queréis saber más sobre ellas, podéis seguir su estela de luz hasta aquí




¡Feliz comienzo de semana y no os olvidéis de brillar!

miércoles, 14 de mayo de 2014

Espaguetis con salsa pesto deconstruída y otras reflexiones

Tras este pretencioso título se oculta una triste realidad: soy incapaz de cogerle el punto a la salsa pesto. La haga como la haga, no me termina de convencer el resultado. Pero como no hay obstáculo que pueda interponerse entre un plato de pasta y yo (no lo intentéis, puedo ser muy agresiva a la par que hábil con el tenedor, una combinación letal), he optado por una solución intermedia, que no es otra que mezclar los ingredientes sin pasarlos por la batidora. Bueno, vale, no es un gran descubrimiento, pero a mi me viene de perlas porque:

a) no tengo que calcular cantidades, lo hago a ojo y en un periquete
b) puedo reducir considerablemente las cantidades de aceite de oliva y de queso, con lo que me queda un plato igualmente rico pero mucho más ligero
c) después habrá menos cosas que fregar. Eso es un plus y lo sabéis




La cosa no tiene mucho misterio. A un plato de pasta recién escurrida le añadimos el queso rallado y los piñones previamente picados para que se vayan ablandando (quien dice piñones dice prácticamente cualquier fruto seco que tengáis en casa; éste lleva cacahuetes machacados sin piedad en el mortero, que una es muy rústica); ponemos ajo molido y sal al gusto, un chorrito de aceite de oliva y, por último, la albahaca fresca picada. La albahaca tiene que ir la última porque ella es muy reinona y le gusta llegar en el meollo de la fiesta o si no pierde el aroma. Ella es así, tiene sus cosillas como todo el mundo. 

A mí me motiva mucho eso de aprender de los errores y los fracasos, y la cocina es un sitio que se presta a ello. La semana pasada, sin ir más lejos, intenté hacer una receta de pizza con masa de coliflor y fue un absoluto desastre. Yo, que siempre he tenido la coliflor atravesada por muy vegetariana que sea, tenía la fantasía de que saliera tan bien y estuviera tan rica que pudiera comer pizza mañana, tarde y noche sin ponerme como una bola. Pero no. Aquello no se tostaba ni a tiros, el cuco estaba a punto de dar las once y Amorcito y yo teníamos hambre, así que como me había hartado de rallar coliflor como si fuera a preparar pizza para siete, probé a saltearla con muy poquito aceite, curry y alguna especia más. Y la probé. Y me gustó. Y le tuve que pedir perdón a la coliflor por haber dicho toda clase de calumnias sobre ella, como que olía mal y esas cosas, y por haber exclamado un dramático "¡NOOO!" cada vez que Amorcito la cogía del estante de la frutería. Es lo que tiene el experimentar un poco, que descubres que esa verdura que cocida te repugna, cocinada de otra forma está la mar de buena.

El tema de la alimentación me preocupa bastante. No se trata de estar más delgada o de comer menos calorías, sino de comer bien, de forma consciente y saludable. Prefiero comerme un aguacate con sus cientoypico calorías y todos sus nutrientes y propiedades que una sopa de sobre por muy pocas calorías que tenga. Y no es tarea fácil, que una se siente muy sana comiéndose unos bastoncitos de zanahoria y se da cuenta de que la zanahoria viene de allende los mares y ha sido tratada con productos nocivos que poco favor le hacen a nuestro organismo. Así que ahí andamos, a la búsqueda de alimentos naturales, cercanos y de temporada, de huevos de gallinas libres de verdad y, en definitiva, de unos hábitos más saludables. Se pongan como se pongan, nos digan lo que nos digan, al final la decisión está en manos de quienes consumimos.

Y podría seguir hablando del tema durante horas, pero es la hora de la cena y me voy a la cocina, a ver si la lío parda y descubro un plato nuevo, ¡buenas noches y buenos alimentos!

lunes, 5 de mayo de 2014

(Mini)Vacaciones en el mar

Y en la montaña.

Hemos pasado tres días recorriendo diferentes pueblos de Granada, desde la Costa Tropical a las Alpujarras. Un camping que es un jardín botánico, conciertos de mirlos al amanecer, desayunos frente al mar, baños de agua he-la-da, el acento granaíno que se pega como el chicle, la nieve por delante, el mar por detrás y prisa ninguna.
















Ahora les ha dado por llamarlos selfies, pero esto de toda la vida es un notenemosquiennoshagalafoto



Espero que vosotros también hayáis recargado energías para empezar la semana, ¡feliz lunes!