lunes, 21 de abril de 2014

Diversiones pequeñas


Cada uno se entretiene como puede, o como quiere. Esta Semana Santa hemos ido al pueblo de Javi y básicamente me he dedicado a comer como una ballena entretenerme con cosas tan simples como pasear buscando tesoros, espiar a los jilgueros, rondar la huerta del vecino como si las cebollas y las habas fueran a saltar a mis brazos o agarrar las figuritas de la estantería y llevármelas de excursión a los naranjos.







También he aprovechado para avanzar la funda de cojín que llevo cosiendo desde el neolítico. De hecho mi técnica es muy primitiva, pero gusta mucho cómo está quedando y ya me falta poquito para terminarla. O igual me vuelvo majara y la cosa acaba en colcha.




Si no cosía, hacía punto. Cuando lo hago en compañía sólo uso el punto bobo, y así puedo charlar tranquilamente sin despistarme con los derechos y los reveses.




Me encanta descubrir cosas de los lugares que visito, como flores que no conozco o pájaros que no suelo ver. Estoy casi segura de que vi un águila real, y es algo que me hace muchísima ilusión; no en vano la elegí como compañera. Una de las peculiaridades que tiene el pueblo es que está lleno de fósiles porque hace millones de años aquello fue el fondo del mar, y a poco que prestes atención encuentras amonites de todos los tamaños. O tesoros tan sorprendentes como un botón de la época romana.




Siempre me cuesta un poco hacer la maleta de vuelta. Al menos aquí sigo escuchando al cuco, aunque salga de un reloj. Y aún me quedaba el domingo de hornazos.



Espero que vosotros también hayáis pasado una semana estupenda y tengáis energías renovadas para comenzar ésta que empieza, ¡que es Primavera y hay mucho que disfrutar!





miércoles, 9 de abril de 2014

Bartolomiau

Hoy vengo a presentaros a Bartolomiau. Miau. Miau. Miau. Decidlo en voz alta, ¡a mí me hace mucha gracia!



Bartolomiau es un gato muy distinguido. Le gusta desayunar té earl grey con huevos revueltos y mermelada de calabaza, llevar el cuello de la camisa muy bien planchado y mirar las estrellas a través de su telescopio.





Lleva una pajarita tejida con algodón azul, y unas gafas de fieltro rojo bordadas que se pueden poner y quitar, aunque sospecho que él se las quita poco porque es consciente del atractivo que le confieren.







Si queréis tomar el té con él, podéis encontrarle aquí 


El buen tiempo va llegando poco a poco y ayer, por primera vez en mucho tiempo, pude coser con la ventana abierta sin congelarme, ¡qué sol más bueno entraba en el taller! El sol, los ruidos, la gente diciendo ordinarieces en la calle y por poco no entra un técnico de la luz que estaba trasteando en la fachada y no me dejaba seguir con mi espectáculo privado de costura + baile.


¡Buenas noches y que tengáis un estupendo jueves!

















miércoles, 2 de abril de 2014

Cocodrila solo quiere bailar

En una época no muy alegre de mi vida me enganché a los canales de documentales; los había de todas las temáticas imaginables, me distraían de mi melodrama personal y aprendía cosas la mar de útiles, como el modo en que se comunican los cachalotes. Viajaba a varios países cada día y hasta tenía mis reporteros favoritos. Recuerdo que me preocupé un poco la noche que me descubrí a mí misma a horas indecentes aferrada al entretenimiento que me proporcionaba un reportaje sobre una lejana isla habitada únicamente por ratas y cangrejos rojos. 

Creo que era verano y estaba sola y desocupada, así que podía encadenar guías de viaje, recomendaciones de quesos del mundo, documentales sobre el fondo marino y listas de los animales más peligrosos del planeta sin problema. Pero a las dos en punto de la tarde era el momento de Crónicas de cocodrilos. Unos minutos antes me preparaba algo de comer y me acomodaba en el sofá a ver cómo aquel tipo fabricaba una cabeza de cocodrilo, se la ponía y se introducía en el agua para estudiarlos de cerca. Todo esto puede sonar muy patético, pero os diré una cosa: si alguna vez, por avatares del Destino, me veo sumergida hasta la barbilla en un lago en Maine rodeada de cocodrilos, sé cómo mostrar sumisión ante el jefe de la manada y hacerme la buenrollera para salir del paso. Nunca desestiméis un conocimiento. Ni una mala racha: se aprende más de lo que una se imagina.

Los cocodrilos me parecen una criaturas simpáticas. Tienen sus cosillas, como que son escamosos o, no sé, que pueden arrancarte un brazo con sus mandíbulas. Pero en mi cabeza probablemente perturbada por un abuso de purpurina a finales de los noventa/principios de dosmil, la mayoría de ellos son como Cocodrila.





Cocodrila no es tan elegante como las demás bailarinas: sus patas son muy cortas, su cola muy larga y sus enormes garras no caben en las delicadas zapatillas de ballet. Pero a ella no le importa; se pone su tutú rosa, adorna su cabecita chata con flores y baila descalza junto a la orilla del río, ¡Cocodrila solo quiere bailar!








Podéis verla danzar de cerca aquí 


¡Disfrutad del día y bailad aunque tengáis la misma agilidad que un cocodrilo!







lunes, 31 de marzo de 2014

Collares blanditos para niños (o no)

He hecho dos collares nuevos, blanditos, coloridos y divertidos para que los puedan lucir los más pequeños. O quien quiera, que cualquier edad es buena para colgarse una ballena beluga del cuello. Ya pueden venir catorce guías de estilo para treintañeras a la puerta de mi casa, que yo las recibiré vestida de tirolesa si me apetece, ¡faltaría más!

Y después de este apasionado alegato, os presento a... ¡Ballena Beluga y Zorrito!













Ya podéis encontrarlos aquí 


¡Feliz comienzo de semana estrenando días largos!

sábado, 29 de marzo de 2014

El fondo del mar

La sirenita de este cuento, que ya pudísteis ver aquí, ha estado un tiempo en el limbo de las criaturas supercursi que no saben en qué van a acabar. Comencé a crearla con una idea en mente, pero cuando estuvo terminada algo no me cuadraba, y ahí la tuve metida en una cajita turquesa, asomándome a mirarla de vez en cuando y tratando de encontrar la forma de hacer brillar a esta pequeña muchachita rubia. Hasta que una tarde, después de haber tomado dos cafés (lo que en mí equivale a haber merendado en una rave) y pasear/charlar/planear con mi amigo Javi, se me encendió la bombilla justo antes de subir al autobús que me llevaba de vuelta al pueblo: "¡Voy a crear un fondo marino para ella!".

El autobús es uno de mis sitios preferidos para pensar. Como no conduzco, me he pasado mis buenos ratos esperando en la parada, y siempre que algún vecino o conocido se ofrecía a llevarme, yo lo rechazaba amablemente con alguna excusa porque no quería renunciar a mi ratito de abstacción absoluta, iluminación espiritual o drama solitario acompañado de canciones lacrimógenas en plan videoclip, según el momento. Soy una de esas personas que necesitan estar mucho tiempo consigo mismas, sin interrupciones del exterior, y un asiento al final del autobús es el lugar perfecto para ello.

Y así, entre los asientos tapizados de gris con palabrotas escritas con rotulador, los recortes azules, verdes y plateados del taller y mucho tul, fue tomando forma este pequeño fondo del mar en el que nada muy contenta la sirenita.








Si quieres que te acompañe en tus sueños de sirena (en los que por supuesto nadas grácilmente y no pareces una gamba con convulsiones - no me digas que nunca has intentado hacer la sirena en una piscina), puedes saber más sobre ella aquí .

Y como siga lloviendo de esta manera, más nos vale enfundarnos nuestra cola de escamas plateadas, ¡feliz sábado a todos!





jueves, 20 de marzo de 2014

Miniamigas presumidas

Me encanta el tul, es uno de mis materiales preferidos y desde el principio lo uso cada vez que tengo ocasión: en diademas, broches, pendientes, muñecos y en alguna otra novedad que estoy preparando. Me parece que le da un toque mágico a todo. 

Estas dos mozas tan presumidas no iban a ser menos y se han plantado sendos tutús para lucir bien guapas en el estreno de la Primavera. Con todos vosotros, ¡Jirafa y Zorrita!






¿Queréis que os acompañen en vuestras aventuras? Ya las tenéis haciendo girar sus falditas aquí 


¡Buenas noches y que empecéis muy bien el findesemana!

martes, 18 de marzo de 2014

Olivia y su herbario

Olivia es una chica tranquila; le gusta la calma que se respira en el campo al atardecer, leer libros de Naturaleza y recoger flores, plantas y hojas para su pequeño herbario.




 


Siempre lleva su libro bien guardado en un bolsito de lana



El herbario de Olivia tiene tres páginas con flores, plantas y hojas diminutas bordadas a mano en ambas caras. Sus tapas son de fieltro y se cierra con lazo de color chocolate




Ya podéis encontrarla aquí 


Me gusta crear personajes como Olivia, que disfrutan de la vida tranquila y sencilla. Y si le surge una pequeña gran aventura, mete un par de cosas en su bolsito y ¡adelante!

Por cierto, hoy le han hecho una reseña muy bonita a mis personajes, y ha sido nada más y nada menos que Mandarinas de tela, que crea unos muñecos increíbles, ¡muchísimas gracias, Isabel!


¡Buenas noches y que tengáis un gran miércoles!