sábado, 28 de febrero de 2015

Semana Blanca. Y Azul

Aprovechando que estamos en vacaciones de Semana Blanca y que por fin terminé, empaqueté y envié tres muñecas a contrarreloj para una cosa que espero por Júpiter y Urano que salga bien porque me haría mucha ilusión y si eso ya os cuento *pausa para respirar* Amorcito y yo nos fuimos a pasar unos días a Cádiz.

A veces echo mucho de menos el mar. En Málaga hay mar, claro, y de vez en cuando me subo al bus y en un rato estoy cerca de la playa, y me doy uno de esos paseos larguísimos hasta Pedregalejo, que es mi parte preferida de la ciudad, y callejeo y me tomo un helado o hago fotos o me siento en un banco al sol sin hacer absolutamente nada. Me encantan las casitas bajas que hay junto a la playa, y escoger mis preferidas; suben puntos si tienen azulejos de colores o conchas en la fachada.

Pero es como si dices que echas de menos la comida de tu madre y alguien te dice "pues vente a comer a casa de la mía". No es lo mismo, por muy bien que cocine.

El mar del que yo vengo es otro. El mar en Cádiz es diferente, la arena es diferente, la luz es diferente.








Podría pasarme horas pateándome la orilla en busca de conchitas, caracolas, cristalitos y otras cosas. En esta ocasión, además, hubo un oleaje muy fuerte que arrastró a tierra criaturas con las que no suelo toparme, como este cangrejazo que era casi tan grande como mi mano, el primer pepino de mar que recuerdo haber visto en mi vida y algo enorme y viscoso que me tenía intrigadísima hasta que unas amigas que saben un montón de muchas cosas me dijeron que se trataba de una vaca de mar o liebre de mar, que es un tipo de babosa marina.






La marea baja de por la mañana también dejó al descubierto una gran extensión de rocas llena de amigos introvertidos







Han sido unos días estupendos disfrutando del azul, que es mi color preferido, y también del verde del Parque Natural de Los Alcornocales, porque nosotros somos muy de convertir un camino de tres horas en uno de siete y parar en todos los rincones bonitos.






¡Hasta pronto, Atlántico!










lunes, 9 de febrero de 2015

Miniamigos a gogó


Los miniamigos no paran de invadirme el taller y hacerme la vida un poco más divertida.















Algunos ya están en sus nuevos hogares, y a otros los podéis encontrar aquí.

¡Feliz comienzo de semana!

jueves, 5 de febrero de 2015

Inspired Forest

Anie vive inspirada. No en vano su blog se llama Anie, Inspired y su tienda, Inspired Forest. Ella dibuja, cose, pinta, escribe, colecciona, hace fanzines, se divierte y crea accesorios de cuento desde su hogar en Canadá. 



Imagen de Anie, Inspired 


Hacía tiempo que andaba detrás de un colgante de amatista y los cristales sin pulir con los que trabaja Anie me gustaban mucho, así que unas cuantas semanas después lo recibí acompañado de otras cuantas cosas bonitas amorosamente empaquetadas.



Desde que llegó me he encariñado mucho con él y lo llevo prácticamente todos los días





Fanzine sobre el estilo mori girl o chica del bosque en japonés




Postales con ilustraciones de cuentos que podéis encontrar en su tienda y otra antigua con una escena muy bonita


Date un paseo por su bosque inspirado, ¡está lleno de maravillas!


¡Gracias por todo, Anie!

lunes, 2 de febrero de 2015

El día que la Luna estaba casi llena










Las fotos de exploradora me las hizo Amorcito. El bordado es un prototipo de unos parches que he estado haciendo. La Luna vuelve a estar casi llena, ¡no os la perdáis!

¡Feliz comienzo de semana!

sábado, 31 de enero de 2015

Niñas del Bosque

Hay niñas que son del bosque.

No viven necesariamente en el bosque, ni siquiera cerca de uno, pero una parte del bosque está dentro de ellas, y cuando éste las llama sacan su mochila y sus botas de debajo de la cama y acuden corriendo.





Las niñas del bosque siempre tienen un punto de cuento, de caminar bajo las ramas y entre los arbustos y sentir la vida que bulle, la que se ve y la que no se ve. De hilar crujidos y aleteos y convertirlos en música. De asomarse a los huecos de los árboles y estar siempre dispuestas a vivir pequeñas grandes aventuras.

 


Me gusta dibujar niñas del bosque, y más aun dibujarlas con hilos.






La rebeca es de segunda mano, tiene el color melocotón claro más bonito y cursi del mundo y la tienda donde la compré recauda fondos para un refugio de animales abandonados en Málaga. ¿Qué más se le podía pedir? Botones de estrella con purpurina, pero eso tenía fácil arreglo.




Yo tengo la suerte de conocer a unas cuantas niñas del bosque, y aunque estén lejos sé que solo tengo que mirar hacia arriba, por encima de los tejados, y ellas estarán mirando en la misma dirección.

¡Feliz findesemana!