Ciruela negra 1€/kg y otras cosas de comer. 82 x 67 cm. Cosido, bordado y acolchado a mano.
Corría el verano de 2023 y yo estaba mustia como la última lechuga de la caja cuando me topé con la convocatoria de Hilaku*. Desde hacía meses intentaba a duras penas mantenerme activa y motivada con la costura, pero mayormente me dedicaba a zurcir y reparar porque lo de inventar se me resbalaba de las manos, y me recuerdo sentada frente al ordenador tratando de sacudirme la apatía y pensando que quizá sí, que a lo mejor podría hacerlo. Además -y como creo firmemente que la vida es un telar y que los sucesos se entretejen de manera pasmosa-, había escuchado un podcast que el artista textil Zak Foster grabó después de que una residencia rechazara la propuesta en la que había trabajado con esmero, donde una de sus invitadas reflexionaba sobre las decepciones y señalaba que a veces necesitamos un único sí para seguir adelante. Esto me llevó a pensar dos cosas: la primera era que si alguien como Zak, cuyo trabajo admiro muchísimo, también era susceptible de ser rechazado, yo no era indigna de existir si lo intentaba y obtenía una respuesta negativa; la segunda era una pregunta: "¿y si éste fuera el sí que necesito?".
En ese entonces estaba pasando unos días en Cádiz dejándome cuidar en casa de mis padres, así que improvisé con lo que tenía en la caja de madera donde voy almacenando retales y cintas que me guardan o que voy dejando yo en mis visitas; el plazo era limitado y mi velocidad de costura más aun, con lo que no podía esperar a llegar a casa para ponerme manos a la obra. Durante días cosí a la vez que me remendaba y me recomponía en el parque, en la plaza, en la azotea, en el suelo del pasillo de mis padres y sentada en un banco junto a un grupo callejero de danza. También cosí sobre la cama después de comer mientras me decía que para qué, que aquello no iba a ninguna parte y mi almazuela no merecía estar en una exposición. Y lo cierto es que si volviera a hacerla hoy cambiaría muchas cosas, pero eso es lo que la hace especial: la hice con lo poco que tenía, y no me refiero solo a los materiales. A ratos me costaba como si intentara correr en el agua y si me equivocaba o algo no salía como esperaba me irritaba el triple, pero seguía cosiendo mis puntadas pequeñas y titánicas una tras otra, un pedacito de tela con otro, y con más disciplina que fe fui construyendo una especie de diario textil que me acompañaba a todas partes.
Y a cambio me dieron un sí.

*Hilaku es un encuentro organizado por la Asociación Mottainai.ZGZ que cada otoño reúne en Zaragoza a artistas nacionales e internacionales para llevar a cabo exposiciones, talleres y charlas en torno al arte textil, pero su labor de investigación, preservación, innovación y difusión de las técnicas textiles está en continuo movimiento y puedes seguirla en su cuenta.




No hay comentarios:
Publicar un comentario