sábado, 9 de abril de 2016

Salva a las abejas

¿Alguna vez habéis estado en silencio en medio del campo, bajo un Sol amablemente calentito y con el único sonido del zumbido de las abejas?


No os cuento nada nuevo si digo que las abejas están en peligro, y esto no es cualquier cosa; ellas, y otros insectos polinizadores como los abejorros, las avispas, las mariposas y algunos tipos de mosca, ayudan al intercambio de pólenes y a la consecuente reproducción vegetal. El aguacate, por ejemplo, resulta que es hermafrodita y necesita de la polinización cruzada entre árboles para que la cosa prospere, y en esto las abejas tienen un papel fundamental. Para que nos entendamos: si no hay abejas no hay aguacates, y si no hay aguacates yo me remango las faldas y corro a prenderle fuego a todo de aquí a Andorra, ¡así de grave es la situación!




¿Y qué está acabando con las abejas? Nosotros. No vosotros, ni yo, que estoy aquí  tan ricamente cosiendo una amapola, sino nosotros como género humano. El cambio climático y su influencia en las lluvias y los procesos de floración, la destrucción de espacios naturales, las ondas electromagnéticas emitidas por nuestros teléfonos y antenas, las especies invasoras introducidas para beneficio del ser humano y los neonicoticoides, un tipo de insecticida usado de forma masiva por las multinacionales que afecta al sistema nervioso de los insectos, desorientándolos y haciendo que mueran lejos de su colmena, son algunas de las razones por las que la población de abejas lleva años disminuyendo de forma alarmante.




Como especie somos un desastre y nos merecemos que nos salgan coquitos en el pimentón, pero como individuos aun hay cosas que podemos hacer:

-Ama a las abejas. Sé que suena muy hippy, pero yo creo firmemente en las energías y sentir amor por los bichitos que nos rodean tiene que surtir efecto. Hay una arañita rondando por el techo del taller desde hace unos días y estoy empezando a considerarla una invitada; no creo que os hagáis una idea de lo impensable que suena eso tratándose de mí.

-Compra orgánico y local. Siempre que puedas, apoya a los agricultores orgánicos de tu zona para que puedan seguir suministrando polen no contaminado a los insectos polinizadores. 

-¡Planta! Conseguir semillas y plantas orgánicas no es tarea fácil, pero se puede intentar. Lavanda, romero, tomillo, girasol o geranio son una buena opción para tener a las abejas abastecidas y contentas, y tú serás más feliz rodeado de flores y alegres zumbidos.

-Firma una petición para que se prohíba el uso de los plaguicidas que están acabando con las abejas. Si tecleas "salva a las abejas" en un buscador encontrarás unas cuantas.

-Cuida tu entorno. SIEMPRE.



Esta pequeña jardinera se marcha a difundir su mensaje por Canadá, con su abejita bordada a mano rodeada de un montón de florecillas amigas.



¡Yo la veo la mar de dispuesta!
 


¡Buen viaje, pequeña!



¡Feliz domingo y bzzz para todos!


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues sí, somos muchos los que queremos cuidar del planeta y yo reciclo hasta los redondelitos de las pastillas cuando las saco del bric, pero me siento culpable por usar móvil y me siento impotente ante la tala de arboles, la caza de animales y todas las barbaridades que como especie hacemos! Gracias por tus consejos! Besitos Ani-Sevilla.

La Marïmantah! dijo...

Mas dejao muelta!!! Que bien se expresa mi niña!!! Sabes que soy ultra amiga de las abejas y los bichitos en general, y les tengo un mogollón de manjares en mi jardín. Que me gusta esa jardinera apícola que es tan suertuda que marcha hacia tierras canadienses!!! Y que atuendo más psicodélico!! Así cualquiera atrae las abejas!!!

Lua Seomun dijo...

Es una preciosidad, me encanta la abejita bordada y lo mucho que transmite esta pequeña.

Siempre disfruto leyéndote, pero en esta ocasión además agradezco muchísimo la información que nos aportas.

Nosotros cuando miramos por la ventana desde nuestro mini-piso, solo vemos unos bloques feuchos de viviendas en frente, pero si agachamos la cabeza y miramos hacía abajo, vemos un hermoso patio con jardín que tiene una de nuestras vecinas, es nuestro pequeño paraíso particular, contemplarlo cada mañana con su limonero, sus rosales... nos da la vida.

En muchas ocasiones suben volando bichitos, algunos muy extraños que no sabemos que son, entran en casa y se quedan unos días. Hace poco a uno le bautizamos como Pedrito y cada día mirábamos a ver por donde andaba...

Gracias por ser tan bonita Yle.

Facundo dijo...

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Desde ya muchas gracias.
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