sábado, 9 de julio de 2011

Pequeños deseos concedidos y el lujo de andar por casa



Delante de este trozo de pastel megaazucarado mi querido Javi y yo empezamos a soñar con pasar un par de días en su pueblo a.k.a. Rancho Relaxo, ese lugar en el que por la noche sólo se escucha el cri-cri de los grillos y el croac-croac de las ranas. Lo malo o lo bueno de nuestros planes con respecto a Rancho Relaxo es que siempre acaban siendo un poco improvisados, y podemos estar semanas intentando buscar el momento adecuado que de repente ¡cucutrás! Haz la maleta que nos vamos. Y el miércoles por la mañana partimos rumbo al hedonismo.

Allí practicamos lo que yo llamo el lujo de andar por casa. Ya hablé en otra ocasión del lujo, y de cómo éste no tiene por qué estar necesariamente relacionado con el dinero ni con el consumismo más feroz. Unos limones, unas hojitas de hierbabuena y una copa de martini es algo que por lo general está al alcance de todos, y tomarse una limonada bien fresquita bajo cuanquier trocito de cielo (llámalo porche, terraza, azotea, balcón o ventana soleada) es algo que deberíamos hacer a menudo.



Sí, se supone que la palabra lujo define algo exclusivo y costoso, pero el lujo de andar por casa es otro concepto que tiene más que ver con tratarse a uno mismo con mimo, con crear las ocasiones especiales en lugar de esperarlas. Y eso, más a menudo de lo que pensamos, no implica un gran gasto; os lo aseguro yo que soy la reina del low-cost.

En Rancho Relaxo también somos muy amantes del craft, y cosemos y planeamos y tenemos largas conversaciones que aburrirían a cualquiera ajeno al tema (que siempre puede ir a echarse una buena siesta, oiga). Yo soñaba con que al regresar el recién pintadito taller supercursi ya estaría listo para empezar a crear mi muy ansiado espacio de trabajo, y ayer, superado el trauma de separarme de las montañas que rodean Rancho Relaxo, me armé de paciencia para montar por primera vez una mesa. A mis oídos habían llegado terribles historias de gente que murió intentando montar un mueble de cierta cadena sueca; bueno, quizá no murieron, pero sufrieron mucho. Sin embargo, la experiencia resultó más fácil de lo que esperaba y ahí está.



Mi mesita bajo la ventana, mi mesita que pronto no se verá porque la llenaré de retales y cajas y lápices y recortes de papel y tazas de té, así que más vale que la mire bien antes de que desaparezca bajo mi caos creativo.

¡Feliz findesemana y no olvideis practicar el lujo de andar por casa! Intentaré reaparecer esta tarde con una actualización de la tienda.

11 comentarios:

✿ Belle ✿ dijo...

amén a esos placeres! :D

Serendipity dijo...

Me encanta Rancho Relaxo y todas las historias que nos cuentas dan un relax me encantan las fotos y la mesa yo siempre hago fotos del antes para ver lo despejada que esta y del despues que sigue estando aun mas bonita llena de colorido con retales hilos eso es vida una mesa viva y creadora de cosas maravillosas. Bsos guapa un placer entrar en tu rinconcito.

mima dijo...

yo el lunes tendre mis propias vacaciones de lujo de estar por casa!! no veo el momento!!! :) y tambien escucharé ese cri cri!! ays.... no veo el momento de que pase el finde!!!! :)
guapaaaaaaaaaaa!! que maravilloso taller vas a montar!! estoy ilusionada por si solo de verlo!!!! :) que maravilla!!!! bonita!!! pasa un finde preciosooooo!!! guapaa infinitos besos!

mayninetes dijo...

yo hac poco que h descubierto el lujo de pasear por casa.....y me encantaaaaaaa!!!!!!!!!!!!! soy la mujer mas feliz del mundo, en mi mundo, con mis amores.....mi tiempo para dedicarle a mi fimito (como en mu¡i casa llamamos a la arcilla polimerica!!! ;)
asi q felicidades por esas vacaciones relajadas y por esa supermesa!!!!! ;)

arorua dijo...

me encanta vuestro lujo, disfrutarlo todo lo que podais! un abrazo

Oak dijo...

Yo me apunto al lujo de andar por casa!Me gusta tu manera de ver la vida. ;)

Amp dijo...

Gracias por responder sobre los vestidos de mercadillo :)

Por eso que cuentas me encanta la expresión "estar de lujo".

Bsus de Amp

El mundo con fieltro... sabe mejor dijo...

¡Me encanta el lujo de andar por casa! UN baño caliente con aceites (o frio), un dulce en la terraza, un masaje chocolaetado...

honi mun dijo...

Dí que sí, no hace falta mucho para sentirse como la más afortunada... Un libro y una mesita en la terraza en una tarde fresquita, un helado de chocolate en el muelle... que viva el lujo de andar por casa! Un beso

Inma dijo...

Totalmente de acuerdo, el lujo son esas pequeñas cosas sencillas que nos hacen felices y no tienen por que ser las más caras.
A esa mesa le queda poco para llenarse de cursiladas, hilos, cintas, botecitos con botones...vas a tener que hacer hueco cuando quieras sacar las fotos.
Besis :-)

THE YLLW LINE dijo...

¡Un verdadero lujo escuchar tus reflexiones! Tienes toda la razón, mimarse un poquito, con pequeñas cosas, es lo que añade sal a la vida. ¡Vivan los ranchos relaxos y las mesas repletas de ideas!