"Pues vaya cosa", diréis.
Pero para mí es todo un acontecimiento, porque es la primera vez que tengo un ordenador para mí sola; hasta ahora siempre lo había compartido con mi hermano o con Amorcito, o había cogido prestado el de Señora Madre, pero después de muchas vueltas y muchos "ya me lo compraré", por fin lo tengo.
En otro orden de cosas, hoy he preparado una ensalada de poquitos, que es una de las que más me gustan. Lo bueno de las ensaladas de poquitos es que son únicas -"one of a kind" si nos ponemos modernos y políglotas- porque siempre dependen de lo que tenemos en la nevera. En esta ocasión he convertido un tazón de sémola con guisantes y curry que quedó de la comida de ayer en una señora ensalada añadiendo, todo picadito, unas hojitas de espinacas, un tomate, un pimiento verde, un par de rabanitos, el fondito que quedaba de un paquete de anacardos, unos daditos de queso con wasabi que compramos en una de esas promociones exóticas de Lidl, aceite de oliva y un poco de cilantro, ¡ñam!
Probablemente no la volveré a hacer porque será difícil que coincidan de nuevo todos los ingredientes en nuestra cocina, pero ahí reside el encanto de las ensaladas de poquitos, ¡y qué rica estaba!
Me voy a disfrutar de mi independencia tecnológica y a trabajar un poquito, ¡feliz tarde de domingo!

