Bienvenidas a mi Ajelarre, 36 x 43 cm de aplique, bordado a mano, punto a palillos de dientes (!) y acolchado. Ya tiene unos años, pero como mi actividad bloguera ha sido más bien inconsistente se había quedado en el fondo de la olla a la espera de que le pusiera palabras.
jueves, 6 de noviembre de 2025
Ajelarre
miércoles, 19 de julio de 2023
Alas pequeñas para un largo viaje
El año pasado fue complicado a nivel personal y desastroso a nivel creativo. Mi salud mental me dejó tiradísima y durante meses no tuve ganas de nada; las ideas me sobrevolaban de cuando en cuando como estrellas fugaces y como tales se desvanecían antes de que fuera capaz de convertirlas en algo. Entrar en el taller y enfrentarme a esa mesa llena de proyectos a medias cogiendo polvo tampoco era un plan que me apeteciera demasiado.
Aun así, algunos días me esforzaba en dar un par de puntadas por aquí y por allá -remates, zurcidos, cosas sencillas-, pero ésta fue la primera pieza consistente que empezó a tomar forma tras el letargo, al principio juntando retalitos sin demasiada convicción y, m u u u y p o c o a p o c o, añadiendo, probando, inventando de nuevo.
Seguimos volando
domingo, 13 de marzo de 2022
Cosiendo el camino: Intropical
En la anterior entrada os hablé de un proyecto que inicié el año pasado, Cosiendo el camino, y aquí traigo la segunda pieza. Intropical surgió durante unos días que pasé en la Costa Tropical de Granada a finales de verano, y aunque la idea inicial era hacer algo bastante más sencillo, todo pareció confabularse para que aquello creciera y estallara en sensaciones, colores y puntadas.
55x50 cm de aplique, bordado y acolchado, todo a mano. También incorporé, como en la anterior ocasión, objetos que me fui encontrando por el camino.
En esos días junto al mar cayó en mis manos de forma inesperada La seducción del Minotauro de Anaïs Nin, una historia sobre viajes interiores que transcurre en un paisaje tropical, y agradecí la sincronicidad haciéndole un huequito en la parte trasera.
martes, 3 de agosto de 2021
Autoflores
La diferencia entre comprar flores y autorregalarse flores está, como casi siempre, en la actitud. Y allá me fui con mi actitud de "pa ti, reina" a una tienda minúscula que hay junto a la iglesia en busca de un ramo; escogí uno muy sencillo para disgusto de la señora, que me ofrecía un amplio abanico de opciones para embellecer mi, a sus ojos, austera elección.
Autoflores es el nombre de esta pieza, aunque reconozco que me suena mejor su nombre en inglés, Selflowers. Apliques de tela, punto y ganchillo, bordado y acolchado. 38.5x38.5 cm. Todo a mano.








