Como dije ayer, hoy vengo con una nueva entrega de Tesoros del Mercadillo. El sábado estuve en un mercadillo al que voy solo de vez en cuando porque está un poco más lejos y es enorme, así que hay que levantarse muy tempranito para que cunda el tiempo. Y cundió, porque tanto Señores Padres como yo encontramos nuevos tesoros; estos son los míos:
Compré estas dos joyas vajilleras en diferentes puestos, pero resultaron ser del mismo fabricante inglés, ¡qué ojo!
Confieso que el té me lo tomo en tazas grandes; las pequeñas con platito las quiero para tomar...¡helado!
Y esta explosión de color es el estampado de un vestido maravilloso que me tuvo debatiéndome un buen rato, pero que estaba destinado a irse a casa conmigo: una túnica setentera con mangas de mariposa. Tengo que llevarla a arreglar porque me queda un poco ancha, pero creo que esta Nochevieja será seventies, ouyeah!
También compré unas cucharitas de madera de cedro, ¡me encantan los cubiertos de madera!
Hoy Amorcito y yo cumplimos cuatro añazos juntos, ¡viva! Le dedicaría un post entero, pero como en el fondo es un chico tímido creo que optaré por llamar a unos mariachis para que le canten frente a la ventana. Nos hemos ido a celebrarlo con comida india y paseos campestres, y no se me ocurría mejor ocasión para ponerme mi vestido favorito (que también salió del mercadillo de los tesoros hace unos años, ¡faltaría más!) y estrenar el-bolso-más-fantabuloso-ever que me regaló
Ali (¡graciasgraciasgracias Ali!).
Voy a intentar acostarme a las once, todo un reto para una niña-búho como yo, ¡buenas noches!

