sábado, 19 de septiembre de 2015

Todo lo que cabe en un Verano

Ya nadie parece acordarse de que todavía es Verano, aunque solo queden cuatro días cada uno sutilmente más corto que el anterior. Hace semanas que tenemos la mirada puesta en lo que está por venir, que siempre parece más lustroso y emocionante, y los horarios y los armarios se van adaptando sin estridencias, casi de puntillas.

A mí también me apetece que llegue el Otoño, claro que sí. He aprendido a apreciar cada estación, a ver la magia que se esconde en todas ellas, a inventarme tradiciones e ilusionarme con posibilidades. Pero este Verano es difícil de dejar ir porque ha sido muy, muy bonito. Ha sido genial.











1. Mis botitas de aventurera 2. La primeras moras 3. Ganso mágico 4. De camping 5. Exoesqueleto de avispa 6. Escaramujo 7. Embalse de los Bermejales 8. Cruzando puentes colgantes en el sendero Tajo de los Bermejales 9. De paso por Grazalema, asignatura pendiente


Me he bañado en aguas dulces y saladas, tan cristalinas que podía ver a los cangrejos ermitaños caminando por el fondo; he escuchado el ulular de un búho resonando entre las paredes rocosas de un valle, he recogido moras y me he colgado plumas del pelo. He visto atardecer entre los naranjos con los murciélagos revoloteando sobre mi cabeza y me he sentido profundamente feliz. He conocido a una pareja francesa de catadores de vino que lleva cinco meses recorriendo España y Portugal viviendo prácticamente en su coche y me ha confirmado que lo que todos se empeñan en decirte que no se puede hacer SÍ se puede hacer, y que compartir comida de lata y una botella de cerveza junto a la tienda de campaña también puede ser una cena de lujo. He visto cambiar el paisaje de desértico a frondoso y he apreciado la belleza particular de cada uno. He sonreído al verme las piernas llenas de arañazos porque me los había hecho recorriendo caminos frecuentados poco más que por cabras montesas. He perseguido mariposas, he visto anémonas y ardillas y urracas y gansos y he encontrado todo tipo de tesoros de la Naturaleza. He visto mi pelo de sirena bajo el agua. He bailado como si nadie estuviera mirando y me he reído muchísimo.













10. El Valle de Abdalajís tiene un lugar especial en nuestro corazón 11. Mariposa podalirio - Iphiclides podalirius feisthamelii o cómo me encanta investigar y aprender sobre todo lo que veo 12. Antiguo poblado de La Sauceda, en Cortes de la Frontera 13. Mechón de pelo de vete tú a saber qué animal pero yo me lo he traído. Se avecina una entrada sobre tesoros de la Naturaleza 14. Entre naranjos 15. Nido de jilguero 16 y 17. Cabras montesas en el Valle de Abdalajís 18. Mi cabra montesa preferida 19 y 20. Cádiz, que merece otra entrada aparte


Próxima estación: Otoño



martes, 28 de julio de 2015

Gatitos y cristales

Los gatos son muy sabios. Cuando nos miran fijamente durante largo rato me pregunto si pensarán en qué forma tan extraña tenemos de comportarnos, siempre con prisas, irritados y dándole mil vueltas a las cosas. Porque si hay algo en lo que los gatos son especialistas es el relax. El dejar ir. El "no, ahora no me da la gana; luego si eso".


A estos gatitos les encanta agarrar sus cristales con sus patitas y meditar sobre lo animal y lo divino. 


El gatito blanco tiene una amatista en la frente y un cuarzo rosa en sus patitas. Un corazón generoso dispuesto a dar amor y ronroneos.


El gatito negro prefiere usar el cristal de cuarzo para neutralizar la negatividad que le ladra el perro del vecino.





Podéis sentaros a meditar con ellos aquí.


¡Feliz tarde-noche de martes!



viernes, 17 de julio de 2015

Diversiones de Verano

Una cosa os digo: quien no se divierte es porque no quiere. Vale que he estado en lo profundo de un valle compartiendo hogar y piscina con gente maravillosa, pero si estoy sola en mi casa muerta del asco también me monto el chiringuito por mi cuenta, y si no es piscina es un barreño y si no son geranios son flores de cartulina. La cuestión es celebrar, y a veces no hace falta mucho más que unos viejos apuntes fotocopiados y unos rotuladores.



Pero resulta que estaba yo en esta casa con estos amigos y era dieciséis de julio, día de la Virgen del Carmen, y en la orilla de una playa que nos quedaba a un buen rato de carretera cientos de personas se reunían para celebrar algo por todo lo alto. Al caer la tarde, una procesión se adentraría en el mar a bordo de una jábega acompañada de barcos pesqueros engalanados, donde se bendecirían las aguas y se realizarían ofrendas a los marineros desaparecidos. 

Siendo honesta, no soy católica ni acostumbrada a celebraciones religiosas, pero ésta me parece especialmente bonita y con todo el cariño y el respeto hemos hecho nuestra particular fiesta de pequeñas Cármenes surcando las aguas cloradas. Y así, al atardecer, cinco barquitos de papel desfilaron en silencio, se arremolinaron, se dispersaron y se reencontraron en distintos rincones de la piscina.

 



Las virgencitas portaban tesoros del mar: un cangrejo, un cubito lleno de conchas, una caracola, una estrella.









A Carmencita se le inundó un poco el barco pero logramos rescatarla a tiempo



¡Feliz fin de semana lleno de celebraciones grandes o diminutas!



sábado, 11 de julio de 2015

Bajo el agua

Bajo el agua todos somos iguales, ágiles y gráciles independientemente del tipo de cuerpo que tengamos y de cómo lo movamos en la superficie; nuestra melena se vuelve sedosa y flota y nos envuelve la cara convirtiéndonos en sirenas por unos momentos -según lo que cada uno pueda aguantar la respiración. Luego emergemos boqueando indignamente, con un ojo cerrado y el pelo pegado a la cara como una nutria, pero esos momentos de gloria no nos los quita nadie.




La semana que viene pienso darme un chapuzón, aun no sé si en agua salada, dulce o con cloro, pero la sirena que habita en mí reclama ser liberada y no le voy a negar el capricho. Mientras tanto, me he entretenido (como si no tuviera mogollón de trabajo atrasado ni nada) creando esta escena tan fresquita con una de esas verdades aplastantes del verano: bajo el agua todas (y todos) tenemos pelo de sirena.

  



Aunque la foto que saqué anoche mientras hacía pruebas quedó mucho más acuática.



¡Feliz y sirénido fin de semana!

miércoles, 8 de julio de 2015

Julio y los fanzines

Resulta que Julio es el Mes Internacional del Fanzine, o al menos así lo vienen celebrando desde hace algunos años en Estados Unidos, donde durante todo este mes se llevan a cabo talleres, intercambios y actividades diarias para promover la cultura fanzinera.

 

Mi pequeña pero creciente colección.


A mí los fanzines me parecen algo casi mágico. Es un medio de expresión al alcance de cualquiera y no se rige por ninguna norma: pueden tener mucho texto (Amorcito ha hecho uno que aun no he leído pero creo que es quijotesco), ser solo de fotos o dibujos, de collages o de comics, fotocopiados en blanco y negro o a todo color, de cuatro páginas o de cincuenta. Pueden hablar de temas personales, de música, de ciencia, de poesía, de gatos. Pueden denunciar injusticias sociales o venerar unicornios con tutú que comen sopa de violetas y estrellas fugaces. Puedes venderlos, intercambiarlos, dejarlos en lugares públicos para que alguien los encuentre o simplemente hacerlos para ti, por puro placer.




Éste de The Love Parcel venía en un sobre muy bonito y con extras 

Yo llevo mucho tiempo queriendo hacer uno, o varios, porque no he terminado de definir el primero cuando ya se me está ocurriendo otro, pero nunca encuentro el momento de empezar. Así que, aprovechando que Julio es el mes elegido para cortar, pegar, imprimir y celebrar, me he quitado la espinita haciendo una especie de minizine marino.




No está bien cortado y he guarreado lo más grande con los rotuladores, pero me he divertido infinito haciéndolo y me encanta mirar y remirar sus seis paginitas, así de un tirón. Para hacerlo solamente he necesitado una octavilla de papel; puedes ver las instrucciones muy bien explicadas aquí.

¿Te animas?


¡Feliz Mes Internacional del Fanzine!


viernes, 3 de julio de 2015

¡Parches!


Una de las cosas que más he disfrutado haciendo últimamente son parches. Parches de los de toda la vida, de los que se cosen en chalecos y mochilas o donde se te antoje.


Me gustan porque son como pequeñas ilustraciones, mensajes expresados con bordados diminutos en unos pocos centímetros de tela. 




¿Por qué en inglés? Bueno, yo soy muy de crear en mi propio idioma (me encanta inventar personajes con nombres como Bartolomiau o Teresita Tetera), pero lo cierto es que los parches tienen más público allende los mares y una que es flexible cual junco de la ribera pues se adapta. 





Aunque los que tienen más tirón y a mí me encanta hacer son los parches para brujas. Hay brujas del mar, del bosque, de la cocina, brujas que trabajan con cristales...y yo me divierto mucho tratando de crear insignias para cada una.




Y cuando viajan a su nuevo hogar, me esmero en preparar paquetitos muy pequeños como éste de temática marina que viajó hacia aguas muy lejanas.


Ahora ando liada con un par de encargos que ya os enseñaré, pero a la que puedo saco un rato y hago un nuevo parche; podéis ir viéndolos, como siempre, aquí.

¡Feliz primer fin de semana de Julio!

PD: de un día para otro empecé a aparecer borrosa en mi foto de perfil y no doy con la forma de arreglarlo, ¿alguien sabe por qué puede ser?


martes, 16 de junio de 2015

Natural y sencillo


Así me gusta que transcurra mi día a día en el espacio que ocupo en el mundo, aunque ahí fuera todo ruja y brame. Siempre me dije que, incluso si acababa viviendo en un lugar horrible y gris, de puertas para adentro mi hogar sería mi templo y mi refugio. Afortunadamente mis temores no se han cumplido, y exceptuando a algún vecino ruidoso al que me dan ganas de arrojarle una por una todas las piedras de un puñetero jardín zen estoy bastante a gusto, pero mantengo mi palabra y una vez que cruzo el umbral de la casita marrón me acojo a sagrado y solo hay lugar para la tranquilidad y los buenos hábitos -o al menos se intenta. 














1. Nuestro cactus, que era diminuto cuando nos lo regalaron, ahora florece así de lozano 2. Helado casero de plátano y chocolate 3. Ramillete silvestre 4. El día que me dio por dibujar la lista de la compra 5. Habas del mercado de agricultores 6, 7 y 8. El Sol me regala arcoiris en el taller todas las mañanas


Creo firmemente en las energías, en cómo las frecuencias que emitimos pueden afectar a nuestro entorno, y rebotar y volver hacia nosotros y hala, ya la hemos liado otra vez, ¡así que más vale que sean positivas!

¡Buena semana y buenas energías para todos!