¡Hola! Me ha dado mucha pena no actualizar el blog durante toda una semana, pero hay veces que se junta un poquito de aquí y otro de allá y mi despeinada cabecita no puede abarcarlo todo, ¡qué le vamos a hacer!
Mi día malo-malísimo dejó tras de sí un inevitable mal humor, pero poco a poco la drama queen que habita en mí (junto con la señora mayor inglesa, ya sabéis) se fue apaciguando y las ganas de hacer cosas y la inspiración volvieron. Y aunque una no tenga ganas ni de rascarse la punta de la nariz hay que salir a por un poco de aire fresco porque nunca sabes qué giro dará el día.
El domingo pasado, por ejemplo, fuimos al mercadillo y aunque no compré un triste botón me llevé otra clase de tesoro. Cuando ya nos íbamos nos dimos cuenta de que había un grupo folk tocando allí mismo, entre los puestos -un contrabajo, un violín, una guitarra, una madolina y una voz preciosa. Al acabar la actuación nos acercamos a hablar con ellos y supimos que eran holandeses y que habían estado haciendo un tour por España que finalizaba esta semana; Amorcito llamó al bar en el que él había tocado días antes y ¡cucutrás! se organizó un concierto para esa misma tarde. Fue estupendo escuchar música bonita en un jardín y acabar compartiendo la cena y despidiéndonos con abrazos de personas que hacía unas horas eran unos completos desconocidos. Su música es tan encantadora como ellos, así que si os pica la curiosidad podéis escuchar a The Leprechauns, que así se llaman,
aquí¡Oh! Y de paso practiqué un poco mi conversación en inglés, cosa que me vino muy bien porque esta semana me he estrenado como monitora de Inglés en un colegio nuevo, con unos niños nuevos muy majos que cuando les digo "It's time to go home!" quieren quedarse un ratito más. Me estoy inventando unas canciones la mar de pegadizas, así que no descartéis una incursión mía en la música infantil.
Otro de los motivos por los que he estado desaparecida y no he subido cosas nuevas es que voy a participar en un mercado artesanal, ¡viva! Tenía muchas ganas pero parecía que los astros no me favorecían, y ahora que se me presenta la oportunidad quiero preparar una buena cantidad de cursiladas.
Me voy a coser otro ratito, que mañana no tengo que madrugar tanto. Y después del vaso rosa del post anterior, os dejo con otro sencillo detalle para levantar el ánimo: ¡arcoiris de pinzas! ¿Quién no puede permitirse un arcoiris en su tendedero?

¡Feliz findesemana!